Colon Irritable y Estreñimiento: Dra Juliana Suárez (Dra Popó)

Síndrome de Intestino Irritable y Salud Digestiva

Lo que realmente importa más allá de la comida

Cuando pensamos en problemas digestivos como gases, dolor abdominal o colon irritable, muchas veces el primer culpable que se nos viene a la mente es la comida. “Esto me cae mal”, “eso me inflama”, “si como fideos me inflamo”, “si como pan estoy muerto”… estas frases las escuchamos en consulta, en redes sociales, en charlas de amigos y familiares. Sin embargo, la realidad es mucho más compleja que simplemente “este alimento es malo y el otro es bueno”.

En este artículo exploramos con claridad qué es el síndrome de intestino irritable (SII), qué hay detrás de la sintomatología gastrointestinal, y por qué el enfoque basado solamente en alimentos no siempre funciona.

De trauma quirúrgico a pasión por el sistema digestivo

Nuestra invitada, la Dra. Juliana Suárez, gastroenteróloga, cuenta que llegó a esta especialidad desde un contexto totalmente distinto: venía de trabajar en un hospital de trauma donde las cirugías eran dinámicas, urgentes, casi cinematográficas. Pero fue la endoscopia y el estudio del tracto digestivo lo que realmente la atrajo.

A primera vista, el sistema digestivo puede parecer lento, incluso aburrido comparado con la adrenalina del trauma. Pero al observar cómo se mueven los intestinos en una colonoscopia, cómo responden o no responden, y cómo estos procesos pueden alterar profundamente la calidad de vida de las personas, la Dra. Suárez encontró su pasión.

Esto es importante porque la digestión no es solo química: es movimiento, sensibilidad, comunicación neuronal y, en gran medida, está influenciada por nuestro cerebro y nuestra biología.

¿Qué es realmente el síndrome de intestino irritable?

Muchas personas confunden términos como colon irritable, colon sensible, colon nervioso, gases o indigestión. Pero entender lo que realmente significa SII es clave para no caer en confusiones.

No es solo el colon

Aunque el término coloquial más usado es colon irritable, la realidad clínica es que el síndrome de intestino irritable involucra todo el tracto digestivo. Eso significa:

    • Boca
    • Esófago
    • Estómago
    • Intestino delgado
    • Colon
    • Recto

Y, sorprendentemente, también se relaciona con síntomas fuera del sistema digestivo como:

    • Migraña
    • Dolor de espalda
    • Ansiedad o depresión
    • Dolores articulares
    • Problemas urinarios
    • Disfunción sexual

¿Por qué ocurre esto? La respuesta está en el llamado eje cerebro‑intestino‑microbiota.

El eje cerebro‑intestino‑microbiota: ¿qué significa?

Este concepto parece complicado, pero es fundamental para entender el SII.

  • Cerebro: interpreta señales provenientes del sistema digestivo.
  • Intestino: digiere, absorbe y se comunica con el cerebro.
  • Microbiota intestinal: conjunto de microorganismos que habitan el intestino y regulan infinidad de procesos digestivos, inmunológicos y metabólicos.

Estas tres partes funcionan como una red de comunicación constante. Si uno de los tres falla o está alterado, los demás lo sienten.

Componentes de este eje:

Movimiento intestinal: Si el intestino no se mueve adecuadamente (motilidad alterada), puede provocar estreñimiento o diarrea.

  • Sensibilidad del intestino: El sistema nervioso del intestino puede estar más o menos sensible, haciendo que sensaciones normales se perciban como dolorosas.
  • Microbiota alterada: Cuando la flora intestinal no está equilibrada, los procesos de fermentación pueden producir síntomas como gases, inflamación y molestias.
  • Interacción con el cerebro: El 90 % de los neurotransmisores relacionados con el estado de ánimo se producen en el intestino. Cuando este sistema falla, pueden aparecer ansiedad, frustración o tristeza.

Por eso no es útil decirle a un paciente “es que está ansioso”, ni culpar solamente a un alimento: es un problema biopsicosocial con raíces múltiples.

¿El síndrome de intestino irritable se cura?

Esta es una de las preguntas más frecuentes. ¿Existe cura?

La Dra. Suárez responde con claridad:

Sí, pero no como muchos piensan.
Para mí, la “cura” no es simplemente no tener síntomas nunca más, sino recuperar la libertad de comer sin miedo.

Para muchas personas con SII, la relación con la comida se vuelve una prisión. Ya no se trata de disfrutar una pizza o un helado con amigos, sino de planear qué “sí se puede” y qué “no se puede” comer. Esto afecta la calidad de vida, las relaciones sociales y hasta la salud mental.

La libertad de volver a comer sin miedo, con tolerancia y disfrute es, según la Dra. Suárez, una definición mucho más humana de cura que simplemente desaparecer un síntoma.

El error de culpar a los alimentos

Es común ver listas extensas de alimentos que “no se pueden comer”. Sin embargo, esa visión rígida y restrictiva:

  • No toma en cuenta la sensibilidad individual.
  • No considera que los síntomas no siempre vienen del alimento en sí, sino de cómo el cuerpo lo digiere y lo procesa.
  • Puede empeorar la relación emocional con la comida.

Por ejemplo:

  • Los frijoles causan gas, pero no porque sean “malos”, sino porque requieren una microbiota saludable que los fermente correctamente.
  • Muchas personas con estreñimiento crónico no toleran fibra al principio, no porque la fibra sea mala, sino porque el intestino no la procesa bien debido a alteraciones en la motilidad o microbiota.

¿Qué causa realmente los síntomas?

El síndrome de intestino irritable y otros trastornos digestivos no tienen una sola causa; suelen ser el resultado de múltiples factores que interactúan entre sí:

Motilidad intestinal alterada

El intestino debe moverse en sincronía para hacer avanzar los alimentos. Si este movimiento falla, el resultado puede ser:

  • Estreñimiento
  • Diarrea
  • Alternancia entre ambos
  • Gases y distensión

Sensibilidad visceral

Lo que para una persona es normal, para otra puede sentirse como dolor intenso. La percepción de dolor puede estar potenciada por señales alteradas entre el intestino y el cerebro.

Microbiota desequilibrada

Una microbiota pobre o dañada no fermenta bien los alimentos y puede generar inflamación, gases, intolerancias y más.

Condiciones de vida

Factores como:

  • Estrés crónico
  • Mala calidad del sueño
  • Sedentarismo
  • Dietas altamente procesadas
  • Uso recurrente de antibióticos

…también influyen enormemente.

¿Cómo abordarlo de manera efectiva?

El tratamiento integral del síndrome de intestino irritable debe incluir:

Educación y comprensión del cuerpo

Entender que no se trata de “comida buena” o “comida mala”, sino de cómo reacciona tu cuerpo.

Dieta con enfoque flexible

No restricciones rígidas, sino ajustes temporales según tolerancias individuales:

  • Respetar tolerancias
  • Ajustar preparación de alimentos
  • Introducir alimentos progresivamente
  • Reforzar variedad con enfoque en plantas

Movimiento y hábitos de evacuación

El reflejo gastro‑cólico (después del desayuno) es una oportunidad para favorecer el movimiento intestinal. Herramientas como el uso de un banquito para apoyar los pies pueden mejorar la postura al evacuar.

Atención al estrés

Estrategias de respiración, manejo del estrés y descanso mejoran la comunicación del eje cerebro‑intestino.

Uso racional de suplementos

Fibra como psyllium husk, probióticos con indicación médica y evaluación de niveles de micronutrientes cuando hay restricciones prolongadas.

¿Y el estreñimiento?

Aunque estreñimiento puede formar parte del SII, también puede presentarse de manera independiente. A veces:

  • Está relacionado con motilidad lenta.
  • Se ha desarrollado desde la infancia.
  • Se acompaña de hábitos inadecuados de evacuación.
  • Se agrava con sedentarismo, poca fibra o estrés.

El tratamiento también debe ser integral: alimentación, movimiento, hábitos y, en algunos casos, medicamentos o terapia de piso pélvico.

Comer sin miedo es posible

El objetivo no es eliminar todos los síntomas a toda costa ni restringir al máximo la dieta, sino:

  • Recuperar una relación saludable con la comida
  • Lograr una digestión eficiente
  • Evitar que el temor a comer domine la vida
  • Integrar hábitos que fortalezcan el intestino y la mente

Y sobre todo, entender que la comida no es el enemigo, y que el intestino irritable no es simplemente “nervios”.