“El cambio empezó cuando decidí darle importancia a lo simple, escuchar lo obvio y hacer lo básico: “El cuerpo es tu templo”, “eres lo que comes”, “No hay amor más grande que el propio”, frases que siempre habían estado pero de una y otra forma fueron ignoradas. Realmente lo que cambio fue mi mente, logré centrarme, entendí que el alimento es fuente de beneficio y el deporte libertad, que la fuerza viene de adentro y los límites son auto-impuestos. Tengo mis ángeles, seres que me han acompañado durante el camino, fuente de inspiración, motivación y apoyo en momentos de debilidad. GRACIAS INFINITAS. GRACIAS DE CORAZÓN”